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3 de marzo de 2008

FAP usará ex avión presidencial para acciones cívicas y sociales

El ex avión presidencial será utilizado por el Ministerio de Defensa en acciones cívicas, sociales y civiles, manifestó hoy el director ejecutivo de Proinversión, David Lemor, al subrayar que la referida nave no logró ser vendida en dos subastas públicas a pesar que, en el último proceso, se redujo el precio base de venta en un 15%.

Lemor refirió que el Avión Boeing Modelo 737-528 será utilizado por la Fuerza Aérea para ayudar a la población en casos de emergencia, para evacuación de enfermos, traslado de medicinas y vuelos de acción social.

“El uso lo definió el Ministerio de Defensa en vista de que en dos oportunidades se puso a la venta reduciendo su precio en 15% y no se podía vender a precio menor", declaró en Radio Nacional.

El titular de Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Proinversión) explicó que si bien había compradores interesados en el avión presidencial, éstos no cumplieron con los requisitos establecidos en las licitaciones.

"En la primera oportunidad hubo interesados que compraron las bases y lo vieron pero ninguno presentó oferta. Cuando se redujo el precio a 15 millones 800 mil dólares hubo ofertas, se presentaron a la apertura de sobres dos empresas, pero una de las ofertas no cumplía con las bases del concurso y la otra llegó tarde", comentó.

El Ministerio de Defensa dejó hoy sin efecto el encargo de venta del avión presidencial, formulado a Proinversión, a través del Decreto Supremo N° 002-2008, publicado en el boletín de normas legales del diario oficial El Peruano.

En la norma se señala que la Fuerza Área del Perú efectuará las gestiones administrativas necesarias para dar el alta en sus registros de la aeronave.

8 de enero de 2008

Saltó… el avión


Hace casi un año –cuando se publicó el Decreto Supremo disponiendo la “venta inmediata” del avión presidencial Boeing 737–, concluimos nuestra columna interrogando “¿Hasta cuándo seguirán las cortinas de humo?”. Ahora que el Consejo de Ministros ha acordado cancelar la dichosa venta, el asunto no huele a humo sino a papelón.

Por decisión del presidente García, el denominado “avión presidencial” –infamemente conocido como “avión parrandero”–, no ha sido usado para el desplazamiento del jefe de Estado desde el 28 de julio de 2006, y todo parece indicar que desde entonces, se quedó estacionado en tierra en óptimas condiciones operativas con los enormes costos que ello significa. El 20 de febrero de 2007, después de más de seis meses del úkase gubernamental, recién se publicó el Decreto Supremo Nº 002-2007-DE, por el que se dispuso “la venta inmediata del avión presidencial, mediante subasta pública”, encargándose a ProInversión las acciones necesarias para la enajenación de marras, y constituyéndose un Comité de Supervisión y Transparencia integrado por los presidentes de los organismos reguladores (léase Ositran y los demás), que “verificaría la correcta implementación de lo dispuesto”. A la vuelta de casi un año, no sólo se da marcha atrás –felizmente–, en la malhadada venta, sino que quedan serias dudas –por decir lo menos–, sobre la justificación y transparencia de lo ocurrido, máxime si los responsables de la fallida operación no han dicho esta boca es mía.

Un par de ministros –cada uno con su propia versión– han salido informando que, producidos dos remates frustrados, se había acordado no malbaratear la aeronave y reincorporarla a la flota de la FAP. El toque político vino a continuación: se deja constancia que el presidente García ha cumplido lo prometido, y reitera “su decisión de no usarlo y de continuar desplazándose, dentro y fuera del país, en aeronaves comerciales”.

Como escribimos antes, el jefe de Estado puede volar en las aerolíneas comerciales que quiera, pero lo que no puede aceptarse es que por prejuicio o arrebato, se haya dispuesto la transferencia de un bien del Estado que resulta fundamental para la seguridad nacional como lo sostuvo lúcidamente, en su oportunidad, el primer vicepresidente del país.

Sobre el avión presidencial, se ha dicho una sarta de falsedades y medias verdades. Primero, que fue “destinado exclusivamente” para uso del Primer Mandatario. Si uno revisa los archivos de la FAP, comprobará que esto es una falacia, y que la aeronave ha cumplido numerosas comisiones de servicio público y, no pocas veces, de indispensable apoyo social. Luego, se afirma que “es un avión caro que trae malos recuerdos”. Esta monserga se desbarata leyendo el informe de tasación elaborado por la consultora internacional contratada por ProInversión, y que hace más raro lo acontecido durante la penosa subasta de la que nadie habla.

Una reflexión final: el avión presidencial Boeing 737, aparcado absurdamente en su hangar, pudo servir aquel 15/08 en adelante, para aminorar la tragedia que azotó el sur, socorrer a los damnificados y transportar oportunamente a un desinformado Presidente de la República. ¡Amén! (Expreso)